Después de dar algunas vueltas buscando y documentando por el mundo arquitectura indígena, realizada con fibras vegetales del entorno cercano, madera y barro siguiendo diseños ancestrales, descubro el pasado noviembre en una comida familiar que en el valle del Guadalhorce, de donde somos, se han construido este tipo de viviendas hasta hace escasamente 30 años, asociadas normalmente a los trabajos agrícolas. De esa comida y de las descripciones hechas por mi padre y mis tíos sale este esquema, y también la decisión de construir una choza para mantener la tradición y experimentar con la arquitectura autóctona malagueña. Iremos relatando todo proceso puntualmente en este blog.
