El «Hueco por macizo» es un tipo de forjado donde la separación entre vigas es igual al ancho de las estas.
Es uno de los habituales en las construcciones tradicionales del centro de Madrid, donde se solía utilizar yeso y cascotes o mortero para rellenar el espacio entre viguetas, enrollando previamente los maderos con tomiza, una cuerda de esparto que permite el agarre del entrevigado.