Esta pequeña empresa de elaboración de cañizos se encuentra en Cártama, en la provincia de Málaga, junto al río Guadalhorce.
Con los permisos correspondientes, la familia que lo gestiona extrae la caña de la rivera del río, ayudando así al mantenimiento y limpieza del mismo, de este modo en caso de crecidas se evitan atascos y el consecuente desbordamiento.
Se trata de un negocio familiar cuya clientela son los habitantes del Valle del Guadalhorce, que siguen utilizando el cañizo para dar sombra a los porches orientados al sur, sabedores de que es mas duradero y efectivo que las soluciones importadas que ofrecen las grandes superficies.
La caña una vez cortada (en la menguante de enero según nos dicen) es secada al sol, pelada y, si es para cañizo, abierta para sacar láminas planas.
Se abrirá en dos, tres, cuatro o cinco partes según el cabezal utilizado en este ingenio movido por un queño motor eléctrico.
También se puede hacer el cañizo con la caña entera, resultando mas duradero dependiendo del uso que se le vaya a dar.
Por último, esta máquina teje el cañizo con alambre galvanizado por ser para exterior, en caso de utilizarse para construcción, en falsos techos por ejemplo, la fibra que los une sería vegetal, cáñamo o rafia para que no reaccionase con el yeso.
Electricidad para dos pequeños motores, el sol, el río y la mano de obra de sus dueños es todo lo que se necesita para producir estos cañizos, mayor eficiencia energética en la elaboración de un producto es difícil.
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