La arquitectura palafítica se puede encontrar por todo planeta, especialmente en la zona intertropical, donde la radiación solar es intensa y constante.
Esta solución constructiva recurrente se separa de la tierra firme por varias razones, en el caso de los Warao del delta del Orinoco podemos señalar dos principales, aparte de la de protegerse de posibles ataques de animales o insectos, que determinan incluso el urbanismo de las comunidades:
-Cercanía al medio de comunicación principal y proveedor de alimentos.
-Regulación de la temperatura.
La tierra se calienta dos veces mas rápido que el agua ya que el agua tiene mas capacidad de absorber calor (inercia térmica) y se evapora absorbiendo mas energía en este proceso, además, como el río está en movimiento, el calor no se acumula.
A esto hay que sumarle que estos caños, verdaderas autovías fluviales, encauzan los vientos favoreciendo la ventilación y refrescando el asentamiento. En comunidades establecidas como la de las imágenes la vivienda se compone de dos palafitos, uno a cada lado de la pasarela principal que conforma poblado, la cocina-fogón en el lado del río y la casa de los chinchoros en el lado interior.
El chinchorro es una hamaca realizada con fibra de moriche que utilizan para dormir. La casa de los chinchorros o Janoko está mas próxima a tierra firme de manera que queda algo mas resguardada que la estancia donde pasan el día, en la parte del río, que alberga la cocina, el fogón y el embarcadero.
Las caminerías son las pasarelas que articulan el poblado y constan de una calle principal paralela al río de la que salen perpendicularmente otras secundarias que llevan a cada palafito.
Esta distribución de los asentamientos es fruto de un conocimiento profundo del entorno y de la adaptación milenaria de una cultura ligada al río, la de «los habitantes del agua».
